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El papa León XIV dirigió la audiencia general en la plaza de San Pedro

El papa León XIV dirigió la audiencia general en la plaza de San Pedro

Tras haber recibido el alta el pasado sábado, el Sumo Pontífice retomó su agenda y agradeció a todas las personas que rezaron por su recuperación.

El papa León XIV dirigió este miércoles la audiencia general en la plaza de San Pedro y retomó su ciclo de catequesis mientras continúa su recuperación posoperatoria.

A cuatro días de haber recibido el alta del Policlínico A. Gemelli de Roma, donde fue sometido a la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho debido a un adenocarcinoma, el Sumo Pontífice retomó su reflexión sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes (GS) y agradeció a todas las personas que en estos días rezaron por su recuperación, informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

“Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Demos gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios”, expresó el papa.

Como siempre sucede los miércoles, el Pontífice nacido en Chicago llegó a la Plaza de San Pedro para saludar a la multitud —que lo esperaba desde temprano a la mañana, bajo la lluvia—, y dio vueltas durante al menos quince minutos entre los fieles no sólo levantando su brazo derecho —lado de la cirugía—, sino también deteniéndose varias veces para bendecir, sonriente, a decenas de bebés.

Es más, muy alerta, en un momento, al ver a un joven corriendo con un niño en brazos detrás de una valla para poder alcanzarlo, le advirtió a uno de sus custodios que detuviera el vehículo: el bebé que finalmente llegó a él estaba ataviado con una camiseta rojiblanca, los colores de la selección de Perú, país de adopción de Robert Prevost. Allí vivió 20 años primero como misionero agustino y después, como obispo. Perú es la tercera y última etapa de su gira a América Latina, que de no haber postergaciones comenzará el 6 de noviembre próximo, cuando cruzará el océano Atlántico para ir primero a Uruguay y de allí, a la Argentina, del 8 al 11 de noviembre. Faltan 16 días para la supuesta partida.

Al igual que el domingo último, cuando apareció para el Ángelus dominical, el Papa ostentó una buena voz. Si el domingo la aparición había sido corta, diez minutos, este miércoles fue mucho más larga. Al margen de los casi 20 minutos en papamóvil al principio, cuando se lo vio además intercambiar bromas con algunos presentes -que lo aclamaron al grito de “¡Viva el Papa!” y “¡León! ¡León!”-, leyó toda su catequesis y los resúmenes en varios idiomas -no todos, no hubo ni en latín ni en chino-. Finalmente saludó a algunos obispos y cardenales presentes, y se tomó tiempo también para hacerlo con decenas de personas presentes para el denominado “besamanos” y más de un centenar de parejas de recién casados, vestidos con sus trajes de novios.

Más temprano el Papa tuvo su primera audiencia posterior a la operación, en la que recibió en la Sala Clementina a los asistentes al seminario “La Santidad en la historia”, organizado por el Dicasterio de las Causas de los Santos. Sólo aludió a su delicada situación de salud —que conmovió al mundo— antes de comenzar a leer la catequesis. “Primero de todo, gracias por su apoyo, por sus oraciones, gracias a Dios por su generosidad”, dijo. “Renovamos todos nuestra confianza en la bondad y en la misericordia de Dios”, agregó.

Luego, habló de la importancia del matrimonio y de la familia, según la constitución pastoral Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II. “El amor conyugal no se limita al atractivo erótico —que también forma parte de él—, sino que abarca toda la voluntad de los esposos, reavivando su afecto y expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura”, recordó. “Este amor abarca el bien del hombre y de la mujer, iguales en dignidad; impregna toda la vida de los cónyuges y encuentra expresión en los actos exclusivamente propios del matrimonio. La especial intimidad de los esposos significa el amor integral de persona a persona, favorece el don recíproco y enriquece su mutua alegría”, agregó.

Destacó la importancia de la fecundidad del amor conyugal, que se expresa en la procreación de los hijos, “el don más excelente del matrimonio”, y evocó la enseñanza de la Iglesia católica según la que “la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado”, rechazando “el aborto y el infanticidio”.

Finalmente subrayó la importancia de la función social de la familia, que Gaudius et spes define como “escuela del más rico humanismo” y “fundamento de la sociedad”. Y recordó “a todos aquellos que tienen responsabilidades sociales, especialmente en el ámbito político y cultural, el deber de contribuir eficazmente al progreso del matrimonio y de la familia”.

“Queridísimos, este compromiso es más urgente que nunca”, remarcó. “La Iglesia lo sabe bien, como demuestra la solicitud pastoral de los Papas que se han sucedido después del último Concilio, hasta la doble Asamblea sinodal querida por el Papa Francisco, sobre la que han tratado, los pasados días, los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales”, subrayó. “Que la Sagrada Familia de Nazaret nos ilumine en el camino y proteja a las familias de todo el mundo”, concluyó.

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