Desde la Parroquia San Cayetano de Paraná se preparan para vivir una jornada que contará con distintas misas, la tradicional procesión por las calles del barrio y la celebración central.
Bajo el lema “San Cayetano nos ayuda a ser más humanos”, las actividades se desarrollarán en el templo ubicado en la zona de calles Ayacucho y Fraternidad, de la capital entrerriana. La primera misa será a las 0, mientras que posteriormente habrá celebraciones a las 9:30 y 11.
El momento central comenzará a las 15:30, con la tradicional procesión y posterior misa, mientras que las actividades religiosas continuarán con celebraciones eucarísticas a las 19 y 21, según el cronograma difundido por la parroquia.
El recorrido de la procesión
Como ocurre cada año, la celebración reunirá a fieles que llegarán para agradecer y realizar sus pedidos al santo. Desde la comunidad parroquial invitaron a los vecinos de Paraná y alrededores a sumarse a las actividades luego de transitar los días de la Novena Patronal.
La procesión partirá desde la Parroquia San Cayetano y recorrerá Los Constituyentes, Don Bosco, Suipacha y Gómez del Río, para posteriormente regresar al templo. Elonce transmitirá la misa central, como lo realiza tradicionalmente durante esta celebración.
La festividad representa cada 7 de agosto una de las manifestaciones religiosas de mayor arraigo popular vinculadas al pedido y agradecimiento por el trabajo. En Argentina, San Cayetano es reconocido especialmente como patrono del pan y del trabajo, y miles de personas participan cada año de celebraciones en distintos puntos del país.
Quién fue San Cayetano
Cayetano de Thiene nació en Vicenza, Italia, en 1480. Provenía de una familia noble y desarrolló inicialmente una formación vinculada al derecho, pero posteriormente eligió la vida religiosa y fue ordenado sacerdote. Su trayectoria quedó especialmente asociada con la atención de las personas pobres y necesitadas.
El religioso impulsó una vida basada en la austeridad y la confianza en la Providencia. Con el paso de los siglos, su figura adquirió una profunda dimensión popular y su memoria litúrgica quedó establecida el 7 de agosto, fecha de su muerte.
Su devoción alcanzó particular fuerza en Argentina, donde quedó estrechamente relacionada con las necesidades cotidianas de las familias y, fundamentalmente, con los pedidos de pan y trabajo. Cada 7 de agosto, los fieles se acercan a templos y santuarios para pedir, agradecer y renovar sus promesas.